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¿Quieres nadar como pez en el agua? Aquí 9 consejos para nadar bien

Mejora tu técnica y conviértete en un profesional de la natación con estos consejos para nadar bien en piscina. Ejercicios con los que aprenderás a nadar mucho mejor.

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Mejora la postura corporal, te ayuda a desarrollar tus músculos, aumenta tu resistencia cardiopulmonar y estimula tu circulación sanguínea. La natación es una de las actividades físicas más completas que podemos realizar en cualquier etapa de nuestra vida. Tanto desde bebés como durante nuestros años más senior, ya que nos ayuda, y mucho, a nivel físico, emocional y, como no, a nuestro bienestar y salud en general. Vamos es el deporte estrella que, sí o sí, deberías practicar o volver a retomar.

Al igual que ocurre en cualquier disciplina deportiva, la práctica de los ejercicios y el conocimiento de la técnica es la base principal para conseguir mejorar nuestro rendimiento dentro de la piscina. Hoy hemos cogido nuestro bañador, las gafas de natación y el gorro de piscina para explicarte desde el agua cómo nadar bien en piscina. Consejos y técnicas que te ayudarán a que te sientas como un auténtico pececillo dentro del agua. ¿No te lo crees? Pues sigue leyendo, ponlo en práctica y verás como aprendes a nadar bien en pocas semanas.

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9 consejos para nadar bien

Para nadar bien se necesita algo más que lanzarse a la piscina y mover los brazos. Se requiere del conocimiento de la técnica más adecuada y de un aprendizaje continuado. Estos son los 9 consejos con los que mejorar tu estilo y convertirte, por fin, en ese nadador que siempre has soñado ser:

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1. Comprueba la posición de tu cabeza

Mantener una correcta posición de la cabeza en natación es fundamental para que no te interrumpa la velocidad dentro del agua. Acuérdate siempre de colocar tu cabeza mirando hacia abajo, justo al suelo de la piscina, y con los brazos directamente en frente tuyo.

Pero ojo, no solo de tu cabeza, también tus piernas tienen algo que decir aquí. Fíjate bien e intenta no hundir las piernas o tener la cabeza demasiado elevada. Si es así vas a aumentar de manera considerable tu resistencia al avance y cada una de tus brazadas va a ser mucho menos eficiente para ti.

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2. Patadas menos fuertes y más profundas

Suaves, con el empeine recogido y sin generar ninguna fricción sobre el agua. Realizar una correcta patada es vital para conseguir una buena posición propulsión. Esto nos ayudará a coordinar todo nuestro cuerpo.

La posición corporal es uno de los aspectos que más suelen trabajar los entrenadores con sus alumnos dentro de la piscina. El objetivo es conseguir mantener tu cuerpo lo más alineado posible, formando así una especie de flecha capaz de atravesar el agua con facilidad. Pruébalo, ya verás que bien te vas a sentir. Como te decíamos, la cabeza debe permanecer lo más relajada posible, con la mirada dirigida ligeramente hacia el fondo de la piscina. Tus caderas y tus piernas que se mantengan próximas a la superficie para evitar que se acaben hundiendo. Si consigues una buena posición hidrodinámica podrás aprovechar mucho mejor cada brazada y reducir así tu gasto energético.

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3. Estira las rodillas

La patada nunca debe hacerse desde las rodillas, siempre desde las piernas y los pies. Si en tu caso doblas demasiado las rodillas, es probable que estés obstaculizando una correcta propulsión con tu patada.

Para mejorar la ejecución de tu patada y estabilizar tu postura puedes practicar ciertos ejercicios con ayuda de las aletas. Este accesorio de natación no solo te permite extender tus piernas con totalidad, también te hará sentirte como una auténtica sirena en el mar. Pruébalo que te va a encantar.

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mujer respirando mientras nada

4. Aprende a respirar por ambos lados

Sí, sabemos que cada uno de los consejos que te estamos dando para aprender a nadar son clave en la mejora de tu rendimiento dentro de la piscina. Pero, desde luego, el saber respirar a ambos lados es vital para conseguir nadar como un profesional. Es importante que practiques inhalando rápido por la boca al girar la cabeza y exhalando de manera constante bajo el agua. De esta forma, cuando llegue el momento de volver a tomar aire, tus pulmones ya van a estar preparados para recibir una nueva inspiración rápida y eficaz.

Si eres capaz de mantener y controlar la respiración, te aseguramos que podrás nadar distancias mucho más largas sin necesidad alguna de fatigarte. Haz la prueba y verás. Con constancia y trabajo podrás aprender a respirar por ambos lados en un abrir y cerrar de ojos.

Muchos de los nadadores principiantes tienden a contener el aire bajo el agua y lo acaban expulsando justo antes de volver a inspirar. Esto te va a generar mucha tensión, dificultar tu ritmo de nado y aumentar con creces tu sensación de fatiga. Así que, ¡no caigas en ello!

En estilos como el crol es fundamental que practiques una respiración bilateral, alternando ambos lados cada tres brazadas. Eso cuando tu nivel técnico te lo permita. Si sigues nuestros consejos verás que esto te va a favorecer una mejor simetría corporal y ayudarte a desarrollar a la larga una técnica mucho más equilibrada.

Al dominar tu respiración no solo vas a conseguir mejorar tu rendimiento, también vas a aumentar tu confianza y reducir esa sensación de agotamiento durante cada uno de tus entrenamientos.

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5. Perfecciona tus brazadas

Al practicar ciertos estilos como el crol es fundamental que te asegures que tus brazadas sean más largas y completas. Para ello, nuestra recomendación es que extiendas tu brazo hacia adelante y uses todo el recorrido de tu extremidad para poder impulsarte lo máximo posible. Esto te ayudará a reducir esfuerzo y mejorará con creces tu velocidad.

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6. Trabaja la coordinación

Coordinar las piernas, brazos y la respiración es vital para mejorar cada día en este deporte. Una buena opción es practicar ejercicios específicos que te ayuden a mejorar a nivel general.

Recuerda que la natación es un deporte donde todas las partes de tu cuerpo deben trabajar de forma coordinada. Una buena patada, una posición hidrodinámica adecuada y una correcta rotación de tu tronco podrán ayudarte a desplazarte más rápido y, lo más importante, con menos esfuerzo. 

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hombre nadando con palas

7. Incorpora ejercicios más de técnica

En tus entrenamientos en la piscina puedes incluir otro tipo de ejercicios que te permitan mejorar ciertas zonas de tu cuerpo:

  • Aletas: focalizado en mejorar la fuerza de tus piernas. Con ellas también podrás mejorar tu técnica y trabajar la posición en el agua. Son muy útiles para trabajar la movilidad de tu tobillo, mejorar tu patada y realizar ejercicios técnicos específicos. Podrás trabajar ritmos de entrenamiento más elevados sin tener que generar tanta fatiga muscular.
  • Pull buoy: para trabajar la zona de los brazos. Es uno de los materiales que más vas a ver en la piscina. Se coloca entre los muslos o los tobillos para así mantener tus piernas flotando mientras estás nadando. Al eliminar casi el trabajo de la patada, te vas a tener que obligar a concentrarte en tu técnica de brazos y en la posición de tu tronco. Con él podrás trabajar la fuerza específica de la brazada y así tomar conciencia de tu alineación corporal dentro del agua.
  • Palas: perfeccionar la tracción de tus brazadas. Aumenta tu resistencia y te va a obligar a aplicar mucha más fuerza en cada una de tus brazadas. Te ayudará a mejorar tu sensibilidad acuática y tu eficiencia técnica. Lo único que, por experiencia, te diremos es que la uses de manera progresiva para evitar posibles sobrecargas en tus hombros y/o articulaciones.
  • Tabla de natación: otro clásico que vas a poder usar desde los inicios. Al sujetarla con las manos, vas a prestar toda tu atención en las piernas y trabajar mucho más esta zona. 
Para mejorar no es necesario que incorpores materiales de este tipo, pero es cierto que con estos accesorios y otros más, como las bandas elásticas fuera del agua o el snorkel frontal, se pueden facilitar el aprendizaje en sí y desarrollar algún que otro tipo de habilidades.

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8. Prueba con otros estilos de natación

Sabemos que el crol es tu estilo preferido, pero no te pongas límites y prueba con otros. No solo trabajarás otros músculos de tu cuerpo, sino que te ayudarán a convertirte en un nadador mucho más completo. Anímate con la espalda, braza y hasta estilo mariposa.

Cada estilo tiene sus propias características y te va a aportar beneficios totalmente diferentes. Con el crol vas a poder mejorar tu resistencia y velocidad. Es el estilo más rápido, por lo que te va a permitir desarrollar tu coordinación, tu resistencia cardiovascular y tu fuerza muscular de una manera más equilibrada.

Si en tu caso sufres de problemas de espalda o simplemente es una zona que te gustaría poder mejorar, no lo pienses y prueba suerte con el estilo espalda. No solo va a favorecer la apertura natural de tus hombros, sino que va a contribuir a compensar cada una de las posturas que tenemos frente al ordenador.

Para ti que tienes pensado nadar de forma muy esporádica y de manera más recreativa, sigue con tu braza habitual. Con ella vas a poder trabajar tanto tu coordinación como movilidad articular.

Y para los que busquen mejorar su potencia y controlar todo su cuerpo dentro del agua, lo ideal es que se pasen ya al estilo mariposa. Sí, es el más exigente de todos, pero te aseguramos que te dará grandes alegrías.

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9. Analiza y corrige tu propia técnica

Con ayuda de una cámara acuática, comienza a grabar tus sesiones bajo el agua y revisa tu postura y tus movimientos al nadar. Esto te permitirá identificar tus errores y corregirlos en el futuro. 

Estos pequeños ajustes técnicos te van a permitir avanzar mucho más rápido sin tener que gastar tanta energía. Por ejemplo, mejorar la entrada de tu mano en el agua, optimizar la fase del agarre, reducir aquellos movimientos innecesarios o simplemente perfeccionar tu posición corporal. La suma de todo esto se traduce en una mejora significativa de tu rendimiento.

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¿Es posible aprender a nadar bien sin ayuda de un profesor de natación?

Claro que es posible, pero es probable que sea algo más complicado y complejo para ti.  Pero si sigues nuestros consejos te aseguramos que mejorarás, en poco tiempo, tu técnica y rendimiento en el agua.

Si te encanta la natación y quieres dar un salto de mejora considerable, apuntarte a clases de natación te ayudará a poder acelerar este proceso. Esa persona te corregirá de forma personalizada cada uno de tus errores y te explicará la técnica desde principio a fin.

Aprender por tu cuenta también es una buena idea. Utiliza cada una de nuestras recomendaciones y presta mucha atención tanto a tus posturas como a cualquiera de tus movimientos. Recuerda que la clave de todo esto es practicar, tener mucha paciencia y no dejar ni un solo día de intentar mejorar.

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Natación en piscina y natación en aguas abiertas: principales diferencias

La verdad que esta pregunta daría para un artículo completo. Es cierto que cada vez son más los nadadores que intentan combinar lo bueno de ambos mundos, aunque no siempre se puede.

En piscina contamos con referencias visuales constantes, aguas tranquilas y distancias que están medidas de forma casi milimétrica. Pero en aguas abiertas la cosa ya se complica. Se añaden una serie de factores como corrientes, oleaje, cambios de temperatura y la orientación que pueden afectar, y mucho, a nuestra forma de nadar o nuestro entrenamiento en sí.

Nuestro consejo es claro, primero adquiere bien una base técnica y sólida en piscina y luego ya podrás aventurarte a realizar otro tipo de travesías en el exterior. No tengas prisa, ¡hay tiempo para todo!

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¿Cuántos días a la semana conviene nadar para mejorar?

La frecuencia de ir a nadar va a depender de tu nivel de experiencia y de tus propios objetivos. Si no tienes uno, es hora de que te los marques.

Para ti que vas a iniciarte en este deporte acuático, 2 o 3 sesiones semanales va a ser más que suficiente para mejorar tanto tu técnica como tu propia condición física. A medida que vaya aumentando tu nivel, puedes probar suerte e incorporar hasta dos días más a la semana, combinando así sesiones de resistencia con técnica y velocidad.

Lo más importante de todo esto es que mantengas una práctica regular y progresiva en todo momento. Esta continuidad será la que marque tus resultados, ¡ya lo verás!

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Complementa la natación con ejercicios fuera del agua

Hay ciertos deportes fuera del agua que te pueden ayudar a mejorar tu técnica en la piscina. Nos referimos a ejercicios específicos de fuerza para trabajar tu core, espalda, hombros y piernas. Con ellos vas a poder mejorar tu estabilidad corporal y tu capacidad para aplicar la fuerza en cada una de las brazadas. No te olvides de los entrenamientos en seco.

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Prepara tu mochila de la piscina que hoy toca zambullirse en el agua para disfrutar con cada uno de estos ejercicios y movimientos con los que mejorar con creces tu técnica de natación.

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