GAP: Qué es, beneficios y rutina

GAP: Qué es, beneficios y rutina

Te explicamos todo lo que debes saber sobre una de las sesiones de entrenamiento más populares dentro y fuera del gym, el GAP.

Hay ciertos entrenamientos que, pase lo que pase, nunca pasan de moda. Y uno de ellos es nuestro querido GAP. Estamos 100% seguros que lo has visto en los horarios de clases colectivas de tu gimnasio y hasta tú, en más de una ocasión, te ha picado la curiosidad de querer probarlo, ¿verdad? Pero es cierto que, como todavía no tienes del todo claro en qué consiste esta modalidad de entrenamiento, es normal que no te hayas animado aún a dar el paso final.

Es hora de que junto a nuestro equipo de fitness conozcamos de primera mano qué significa realmente el GAP, cuáles son sus beneficios y cómo puede ayudarte a sentirte más fuerte y preparado para cualquier actividad física.

GAP, ¿qué significan estas siglas?

Fácil y sencillo. GAP es el acrónimo de Glúteos, Abdomen y Piernas. Podríamos decir, con permiso de los brazos, las tres zonas corporales donde más se concentra buena parte del trabajo durante este tipo de entrenamiento. Y, también, los grupos musculares más importantes de todo el cuerpo. Si te das cuenta cada una de estas zonas intervienen en prácticamente todos los movimientos que solemos realizar en nuestro día a día, desde caminar o subir escaleras hasta correr, montar en bicicleta o levantar peso.

Precisamente por esto, el entrenamiento GAP va mucho más allá de un objetivo estético. Al fortalecer estas zonas vas a poder mejorar tu postura, ganar estabilidad, proteger tus articulaciones, prevenir lesiones y aumentar tu rendimiento en otro tipo de actividades deportivas. Y lo mejor es que no hace falta haber entrenado antes para poder empezar. Los ejercicios pueden modificarse en función de tu nivel y podrás realizarlos tanto en el propio gimnasio como en tu casa con ayuda de muy poco material.

Los glúteos son el principal motor de la extensión de la cadera y desempeñan un papel vital a la hora de poder caminar, correr, saltar o simplemente subir escaleras. El abdomen, por su parte, actúa como centro de estabilidad, ayudando a mantener una buena postura y facilitando la transmisión de fuerza entre el tren superior e inferior. En cuanto a las piernas, ellas aportan la base necesaria para generar cada movimiento, equilibrio y potencia. Al trabajarlas de una forma conjunta vamos a poder desarrollar una musculatura mucho más equilibrada, mejorando tanto nuestra fuerza como la coordinación y la estabilidad.

Sabiendo todo esto podemos decir que el GAP es un entrenamiento funcional con el que vamos a preparar nuestro organismo para moverse mejor tanto dentro como fuera del propio gimnasio.

¿Para qué sirve realmente el entrenamiento GAP?

Ojo que el GAP no te va a servir solo para fortalecer glúteos o conseguir unas piernas mucho más tonificadas. Sus beneficios van mucho más allá de este efecto que, por supuesto, también vas a poder conseguir.

Cada vez que nos levantamos de una silla, cargamos una mochila, caminamos durante varias horas o practicamos cualquier deporte, utilizamos de una forma constante la musculatura que se trabaja en una clase de GAP. Fortalecer esta zona va a mejorar con creces la estabilidad de tu cuerpo y facilitar que tus movimientos sean mucho más eficientes.

No solo esto, también nos va a ayudar a mantener una postura mucho más saludable. Está comprobado que muchas de las molestias lumbares que aparecen son precisamente porque el abdomen y los glúteos presentan un nivel de fuerza insuficiente para estabilizar correctamente la pelvis y la columna vertebral.

Si conseguimos tener un tren inferior fuerte vamos a poder absorber mucho mejor los impactos al realizar otro tipo de actividades como el running, el senderismo o los deportes de equipo, disminuyendo así la sobrecarga que reciben las articulaciones.

Como ves, entrenar GAP es preparar a tu cuerpo para que se pueda mover mejor, sentirse mucho más estable y afrontar con mayor facilidad tanto las actividades deportivas como los gestos cotidianos.

Cómo es una clase de GAP: ejercicios que se practican

Aunque es el entrenador quién se encarga de diseñar cada sesión, la estructura del entrenamiento suele ser bastante parecida.

La clase siempre comienza con unos minutos de calentamiento dinámico destinados a preparar articulaciones y músculos para el esfuerzo posterior que vas a hacer. Durante esta primera parte es bastante habitual realizar movilidad de cadera, rodillas y tobillos, pequeños desplazamientos y ejercicios suaves de rotación.

Después se da paso al bloque principal del entrenamiento, donde se combinan diferentes tipos de ejercicios dirigidos a fortalecer glúteos, abdomen y piernas. Lo normal es que se trabaje utilizando el propio peso corporal, aunque también pueden incorporarse materiales de ayuda como mancuernas, bandas elásticas o steps para aumentar así el nivel de intensidad.

La sesión finaliza con ejercicios de movilidad de nuevo y estiramientos que ayudan a recuperar la musculatura en sí y mejorar la flexibilidad.

Ejercicios básicos dentro de un entrenamiento de GAP

Apréndete con detalle estos nombres porque son los ejercicios que más vas a repetir si le das una oportunidad al GAP.

#1 Sentadillas

Podemos decir que son uno de los ejercicios más completos que vas a realizar dentro de tu entrenamiento GAP. Para su perfecta ejecución vas a tener que flexionar caderas y rodillas mientras desciendes, poco a poco, el cuerpo si fueras a sentarte en una silla, mientras tu espalda está completamente alineada y tu abdomen activo.

Con este movimiento vas a trabajar, especialmente, glúteos, cuádriceps e isquiotibiales, aunque también intervienen el core y diferentes músculos estabilizadores.

#2 Zancadas

Las zancadas te ayudan a trabajar cada pierna de una manera independiente, ideal para poder mejorar tu equilibrio y corregir posibles diferencias de fuerza entre ambos lados de tu cuerpo. Tan solo basta con dar un paso amplio hacia delante y flexionar ambas rodillas hasta formar un ángulo casi de 90 grados.

Además de fortalecer piernas y glúteos, vas a poder mejorar la estabilidad de tu pelvis y la coordinación durante todo tu movimiento.

#3 Hip thrust o elevación de cadera

El ejercicio estrella para activar tus glúteos. Para ello tendrás que apoyar la parte superior de tu espalda sobre un banco o una superficie, mientras elevas la cadera hasta formar una línea recta entre los hombros, las caderas y las rodillas. Al final de este movimiento tienes que contraer los glúteos antes de volver a la posición inicial. Es la clave de este ejercicio.

Lo puedes realizar solo con tu peso corporal o añadiendo resistencia con discos, barras, mancuernas o bandas elásticas.

#4 Planchas abdominales

Para nosotros es el ejercicio más top para fortalecer tu core. Con ellas vas a activar el abdomen, la espalda y los glúteos para conseguir esa postura perfectamente estable. Gracias a este ejercicio vas a poder mejorar la estabilidad y ayuda a proteger tu zona lumbar durante otros muchos ejercicios.

#5 Elevaciones de piernas

Vas a poder trabajar la musculatura abdominal inferior y los flexores de tu cadera. Puedes hacerlos tumbado sobre una esterilla o suspendido en una barra si ya tienes un nivel pro. Sea como sea, recuerda que lo más importante es que en todo momento controles el recorrido evitando impulsos con tu cuerpo.

#6 Abducciones de cadera con banda elástica

En cuanto te animes a dar un par de clases te darás cuenta de que las bandas elásticas son totalmente protagonistas en tus clases de GAP. Las abducciones de cadera son uno de los ejercicios que más vas a repetir, tan solo tendrás que colocarte la banda alrededor de tus piernas y realizar desplazamientos laterales o separaciones de rodillas para activar los glúteos medios de un lado a otro. Sentirás como mejora tu equilibrio y estabilizas mucho tu pelvis.

Beneficios del entrenamiento GAP

Con el paso de las semanas vas a empezar a notar la fuerza en tu tren inferior, una mayor estabilidad durante tus actividades cotidianas y una sensación de mayor control corporal.

El fortalecimiento de glúteos, abdomen y piernas va a favorecer una postura más equilibrada, lo que va a reducir la sobrecarga que en muchas ocasiones llega a soportar tu zona lumbar.  

A nivel deportivo, disponer de una musculatura mucho más fuerte te va a permitir poder correr con mayor eficiencia, pedalear con más potencia, mantener mejor el equilibrio en deportes de montaña o realizar ciertos cambios de dirección con mayor estabilidad en disciplinas como el pádel o el tenis.

Al tratarse de un entrenamiento que combina ejercicios de fuerza con resistencia muscular, una sesión de GAP te va a contribuir a mejorar tu condición física a nivel general. Lo que te va a beneficiar, y mucho, la realización de otras actividades deportivas.

Una de las cosas que más nos gusta de las clases de GAP son lo dinámicas, variadas y fáciles de adaptar que son. En cuanto las pruebas, ¡te van a enganchar!

Así puede ser tu rutina de GAP semanal

Como te decíamos, una de las grandes ventajas del entrenamiento GAP es que se puede adaptar muy fácilmente a cualquier tipo de condición física. No es necesario que entrenes todos los días para empezar a ver mejorarías. De hecho, con una buena planificación, combinada con descanso y una progresión adecuada, vas a poder conseguir mejores resultados que si empiezas a mejorar sesiones sin permitir que tu musculatura se recupere.

Si en tu caso vas a iniciarte en esto del GAP, puedes empezar con dos sesiones semanales dejando un día de descanso entre ellas. Durante este tiempo tu cuerpo va a poder asimilar el trabajo realizado y comenzar así tu proceso de adaptación muscular.

Una sesión completa puede comenzar con unos 5-10 minutos de movilidad articular y activación, seguida de un bloque principal con los ejercicios que te hemos ido explicando anteriormente. Lo más recomendable es que realices entre 2-4 series de cada uno de estos ejercicios, priorizando siempre la técnica frente a la velocidad o la cantidad. Esto es fundamental.

Cuando te vas más suelto y tengas cierta experiencia puedes ir aumentando tu frecuencia hasta tres sesiones semanales, incorporando otro tipo de variantes más exigentes o aumentando progresivamente la resistencia con ayuda de mancuernas, kettlebells y bandas elásticas de mayor tensión.

También puedes valorar combinar las sesiones de GAP con otro tipo de actividades deportivas. Alternarlas con running, ciclismo, natación o entrenamientos más enfocados al tren superior.

La clave de tu éxito va a estar en la constancia, así que vamos a por ello.

¿En qué se diferencia el GAP del entrenamiento de fuerza?

Es una pregunta muy habitual, sobre todo si todavía tenemos dudas de animarnos con esto del GAP. Es cierto que ambos entrenamientos comparten muchos ejercicios, pero el enfoque de cada sesión es totalmente diferente.

El objetivo del entrenamiento de fuerza es desarrollar la capacidad del músculo para poder mover cargas cada vez más grandes. Para ello vas a tener que trabajar en todo momento con pesos elevados, descansos más largos y un número reducido de repeticiones, especialmente cuando tu focus es ganar fuerza máxima o masa muscular.

En cambio, con el GAP te vas a cerrar en fortalecer de forma muy concreta tus glúteos, abdomen y piernas mediante ejercicios funcionales que combinan fuerza, resistencia muscular, coordinación y estabilidad. Se suelen utilizar cargas ligeras o incluso la ayuda de nuestro propio peso corporal, dando más prioridad a la calidad del movimiento y al control postural.

No hay un entrenamiento mejor que otro, es más se pueden combinar a la perfección.

¿El GAP ayuda a perder grasa?

El GAP puede formar parte de tu estrategia para mejorar la composición corporal, pero por sí solo no va a ayudarte a eliminar la grasa localizada.

Es habitual pensar que al trabajar una zona concreta vas a lograr desaparecer esa grasa acumulada en ella. Sin embargo, esto no es así. La pérdida de grasa va a depender de tu balance energético, alimentación, actividad física global, descanso y otros factores propios de ti.

Lo que sí vas a poder conseguir con el GAP es fortalecer y desarrollar por completo toda la musculatura de tus glúteos, abdomen y piernas. Por supuesto, con cada sesión vas a poder aumentar el gasto energético y favorecer así un estilo de vida más activo.

¿Se puede hacer GAP en casa?

Por supuesto. Es más, te diremos cuál es uno de los motivos por los que esta disciplina es tan popular. Tan solo vas a necesitar una esterilla y tu propio peso corporal en un principio. Luego, a medida que vayas progresando con tus sesiones podrás ir incorporando algunos de los accesorios que te hemos explicado a lo largo de este artículo. Desde bandas elásticas hasta mancuernas, discos o cualquier otro elemento de peso que te ayude a trabajar más tu fuerza, coordinación y resistencia.

Al entrenar en casa vas a poder adaptar mejor tus horarios y mantener una rutina cuando te sea imposible acudir al gimnasio.

Para quién está recomendado el GAP

El GAP es una excelente opción para todos aquellos que queráis comenzar a entrenar fuerza de una forma progresiva. También lo recomendamos a corredores, ciclistas o senderistas, para así fortalecer la musculatura responsable de estabilizar la pelvis y generar una buena parte de la fuerza durante la zancada o el pedaleo.

Si en tu caso pasas muchas horas sentado frente a un ordenador, estos ejercicios van a ser muy beneficiosos para ti.

En realidad cualquier persona se puede unir a este tipo de entrenamientos.

¿Cuántas veces a la semana debería hacer GAP?

La frecuencia va a depender siempre de tu experiencia y del resort de actividades físicas que practiques a lo largo de la semana. Como te decíamos, si es la primera vez que vas a hacer este tipo de entrenamiento, lo ideal es que empieces con unas dos sesiones por semana. Hasta que tu cuerpo se acostumbre y puedas sumar una más a tu rutina.

Recuerda que entrenar más no siempre significa progresar más rápido. El descanso y seguir una buena alimentación también forma parte de tu entrenamiento, ya que vas a conseguir que tu músculo se recupere y se fortalezca mucho mejor.

Errores frecuentes en una clase de GAP

Y por último, vamos a repasar los errores más frecuentes para que no caigas en ellos. El primero de todo es priorizar el número de repeticiones sobre la calidad de movimiento. ¡Esto no lo hagas nunca! Realizar una sentadilla demasiado deprisa o una plancha sin mantener una buena alineación va a reducir la eficacia del ejercicio y aumentar el riesgo de sufrir molestias.

Otro error frecuente es olvidar activar tu abdomen durante buena parte de los movimientos. El core debe participar de forma activa para estabilizar la pelvis y proteger tu zona lumbar.

En un inicio no utilices cargas demasiado elevadas antes de dominar correctamente la técnica. Y, por supuesto, no olvides el calentamiento ni la parte final de la sesión de movilidad. Ambos son vitales para ayudarte a preparar tu cuerpo para el esfuerzo que vas a hacer y favorecer así tu recuperación.

Ya sea en casa o en el gimnasio, con material o peso corporal, el entrenamiento GAP te ayudará a mejorar tu fuerza, estabilidad y confianza. Pruébalo y complementa cualquier disciplina deportiva.

Artículos relacionados:

7 ejercicios para quitar la grasa del flotador

7 ejercicios para quitar la grasa del flotador

Di adiós para siempre a la grasa abdominal con estos ejercicios básicos que te ayudarán a fortalecer por completo tu core.

¿Qué deporte hacer para perder grasa abdominal?

¿Te preocupa la grasa que se acumula en el abdomen y quieres conocer el mejor método para reducirla? Hoy queremos hablarte de cuáles son los mejores ejercicios enfocados en la pérdida de grasa de la zona abdominal, así que ¡toma nota!

Cómo perder grasa abdominal

Lucir un vientre plano es uno de los mayores desafíos a los que se enfrentan quienes buscan mantener una figura definida a la par que tonificada.

Nuestras rutinas para trabajar tus abdominales

Nuestras rutinas para trabajar tus abdominales

Te explicamos cinco rutinas de entrenamiento abdominal, desde un nivel principiante hasta los más expertos.

Entrenamiento HIIT metabólico en casa

Entrenamiento HIIT metabólico en casa

Sesiones cortas de alta intensidad es la mejor forma de definir lo que para muchos significa practicar entrenamientos deportivos en los que el ritmo cardiaco sobrepasa hasta en un 75% los niveles estables habituales.