GAP, ¿qué significan estas siglas?
Fácil y sencillo. GAP es el acrónimo de Glúteos, Abdomen y Piernas. Podríamos decir, con permiso de los brazos, las tres zonas corporales donde más se concentra buena parte del trabajo durante este tipo de entrenamiento. Y, también, los grupos musculares más importantes de todo el cuerpo. Si te das cuenta cada una de estas zonas intervienen en prácticamente todos los movimientos que solemos realizar en nuestro día a día, desde caminar o subir escaleras hasta correr, montar en bicicleta o levantar peso.
Precisamente por esto, el entrenamiento GAP va mucho más allá de un objetivo estético. Al fortalecer estas zonas vas a poder mejorar tu postura, ganar estabilidad, proteger tus articulaciones, prevenir lesiones y aumentar tu rendimiento en otro tipo de actividades deportivas. Y lo mejor es que no hace falta haber entrenado antes para poder empezar. Los ejercicios pueden modificarse en función de tu nivel y podrás realizarlos tanto en el propio gimnasio como en tu casa con ayuda de muy poco material.
Los glúteos son el principal motor de la extensión de la cadera y desempeñan un papel vital a la hora de poder caminar, correr, saltar o simplemente subir escaleras. El abdomen, por su parte, actúa como centro de estabilidad, ayudando a mantener una buena postura y facilitando la transmisión de fuerza entre el tren superior e inferior. En cuanto a las piernas, ellas aportan la base necesaria para generar cada movimiento, equilibrio y potencia. Al trabajarlas de una forma conjunta vamos a poder desarrollar una musculatura mucho más equilibrada, mejorando tanto nuestra fuerza como la coordinación y la estabilidad.
Sabiendo todo esto podemos decir que el GAP es un entrenamiento funcional con el que vamos a preparar nuestro organismo para moverse mejor tanto dentro como fuera del propio gimnasio.











