La historia del pádel: de una finca mexicana a ser un deporte a nivel global
El nombre pádel, que proviene de "paddle tennis" (tenis de palas), debe su nombre a las raquetas que se utilizaban allá por su nacimiento. Unas raquetas que se parecían mucho a las palas que se usaban para remar en el agua.
Para conocer su nacimiento oficial hay que remontarse a 1968, cuando el empresario Enrique Corcuera, residente en Acapulco, decidió instalar una cancha de tenis en su propiedad, pero al no disponer de espacio suficiente, decidió construir
una cancha de tenis más pequeña, de unos 20 metros de largo por 10 metros de ancho, que rodeó con muros para evitar que las pelotas acabarán siempre fuera. Sin apenas darse cuenta, este empresario mexicano creó un deporte nuevo prácticamente de la nada.
Unos años más tarde, en concreto en 1974, su amigo español, el príncipe Alfonso de Hohenlohe, lo visitó y descubrió esta nueva cancha, que nunca antes había visto. Se enamoró de este nuevo deporte y decidió llevarlo consigo a España, a Marbella. construyendo las que serían las primeras pistas en la Costa del Sol. Lo que comenzó con una mera actividad recreativa para amigos pronto empezó a generar mucho interés, tanto que se extendió a clubes privados y hasta urbanizaciones.
El fenómeno había comenzado y no se ha detenido desde entonces, conquistando también Argentina, que, junto con España, cuenta con el mayor número de jugadores. La Federación Internacional de Pádel se fundó en 1991. Hoy en día, podemos decir que el pádel está en pleno auge y continúa atrayendo a nuevos jugadores. En España, es el segundo deporte más popular después del fútbol, superando ya los 4 millones de jugadores diarios. Existe un circuito profesional llamado Premier Padel, donde se puede ver a los mejores jugadores del mundo (en su mayoría españoles y argentinos) competir en numerosos torneos internacionales.







