1. Responsabilidad ante todo
Sí, lo has leído bien. Circular en bicicleta por el centro y los alrededores de tu ciudad es una de las formas más eficientes y sostenibles de poder moverte de un lado a otro, pero también implica que sigamos ciertas responsabilidades. Es rápido, sostenible, cómodo, económico y, además, te va a permitir mantenerte activo en tu día a día. En especial, a aquellos que, como tú, tienen un trabajo más sedentario en el que pasan muchas horas frente a un ordenador en la oficina. Si ahora mismo te sientes representado, ¡ni lo pienses! La bicicleta es tu mejor aliado para ir de un sitio a otro por la ciudad.
Antes de dar el paso y comenzar a utilizar este nuevo medio de transporte, es importante que te pares unos minutos para conocer y respetar cada una de estas normas de circulación. No solo mejorará tu seguridad, sino que también te facilitará la convivencia con el resto de ciclistas como tú, conductores y, por supuesto, los peatones. ¿Por qué? Porque el uso de la bicicleta por la ciudad también implica mucha responsabilidad. No solo vas a compartir espacio con otro tipo de vehículos, entre ellos los coches, ¡con los peatones! Y esto, sin duda alguna, requiere de conocer bien las normas y, más importante aún, saber exactamente cómo aplicarlas en situaciones reales.
Porque no se trata únicamente de cumplir la normativa, sino de anticiparse a ella, adaptarse al entorno y moverse con total seguridad.












