¿Por qué es tan importante la seguridad infantil en la piscina?
Para nuestros peques, la piscina suele ser su primer contacto real con el agua. Es el lugar donde empiezan a perder ese miedo, aprenden a flotar, descubren los primeros movimientos de natación y desarrollan una relación positiva con el entorno que les rodea. Sin embargo, no te vamos a engañar, es el espacio en el que debemos prestar mucha más atención.
A diferencia de nosotros, los niños no tienen esa percepción del riesgo. Donde nosotros podemos ver peligro, ellos van a ver diversión e incluso parte del juego. Razón de más para que tengamos en cuenta tres pilares fundamentales en todo momento: supervisión, educación y material adecuado.
Independientemente de si el niño sabe nadar o no, siempre vamos a tener que estar supervisando cada uno de los pasos y movimientos que realicen dentro y fuera del agua. Es cierto que los accesorios van a ayudarle durante todo el aprendizaje, pero nunca va a sustituir nuestra vigilancia. Esto es fundamental que lo tengamos claro desde el inicio.
Si desde pequeños les enseñamos normas sencillas para disfrutar de la piscina, antes lo acabarán interiorizando como un hábito más. Desde caminar y no correr alrededor de la piscina, pedir permiso antes de entrar al agua o respetar los espacios de otros bañistas para no molestar.






