Qué son los macronutrientes

Macronutrientes, qué son y beneficios

Conocer lo que nuestro cuerpo necesita para su bienestar y desarrollo nos permite cuidarlo mejor y lograr un funcionamiento interno óptimo.

Para ello, y con intención de seguir una dieta equilibrada a la par que una nutrición deportiva saludable, es de vital importancia entender cuál es la importancia de los macronutrientes y, también, de los micronutrientes.

¿Sabes qué son los macronutrientes? Son nutrientes esenciales que necesitamos consumir en el día a día para que nuestro cuerpo funcione con total normalidad. Aportar energía para movernos, entrenar, recuperarnos y realizar todo tipo de funciones básicas del día a día.

Bien es cierto que el cuerpo humano necesita consumir una gran cantidad de macronutrientes para que la energía llegue con fuerza a la hora de realizar cualquier tipo de actividad ya que éstos se encargan de proporcionar la mayor parte de la energía que necesita nuestro organismo para funcionar correctamente.

Dentro de la clasificación de los macronutrientes los podemos dividir en tres grandes grupos:

  • Proteínas, macronutrientes destacados por ayudar a construir y mantener el tejido muscular.
  • Carbohidratos, macronutrientes encargados de proporcionar energía al cuerpo.
  • Las grasas, macronutrientes caracterizados por su gran capacidad de absorber vitaminas y minerales.
Proteínas, hidratos de carbono y grasas no solo influyen en tu peso corporal o en tu propio rendimiento deportivo, sino también en tu salud hormonal, tu función muscular, sistema nervioso y, en definitiva, en tu sensación general de bienestar.

Cómo calcular nuestros macronutrientes necesarios

Para determinar nuestras necesidades de macronutrientes, primero debemos calcular nuestro requerimiento energético diario (RED) . Esto es lo que tu cuerpo necesita diariamente para mantenerte en forma y saludable.

Podemos obtener los resultados mediante ecuaciones científicas o aplicaciones diseñadas específicamente para este propósito. En ambos casos, es útil calcular dos cosas: tu tasa metabólica basal (TMB) y tu nivel de actividad física (NAF) .

Paso 1: Determinamos nuestra TMB (tasa metabólica basal)

Tasa metabólica basal (TMB): Es la energía que tu cuerpo gasta en reposo para mantener sus funciones vitales (respiración, digestión, mantenimiento de la temperatura corporal, sistemas cardiovascular y cerebral). Para calcularla, necesitas conocer tu edad, peso y altura. Se expresa en kcal (kilocalorías) y generalmente se utiliza esta ecuación:

Para mujeres: TMB = 9,740 x P + 172,9 x H – 4,737 x A + 667,051
Para hombres: TMB = 13,707 x P + 492,3 x H – 6,673 x A + 77,607

Donde:
TMB = Tasa Metabólica Basal (en calorías), P = Peso (en kg), H = Altura (en metros), A = Edad (en años)

Paso 2: Definimos nuestro NAF (nivel de actividad física)

El nivel de actividad física (NAF) corresponde a la energía que se gasta durante 24 horas, incluyendo el sueño, las siestas, estar sentado o de pie, el trabajo o las actividades deportivas, etc.

Aquí tienes una clasificación para ayudarte a elegir tu NAF; también te recomendamos usar una app que lo haga por ti.

  • Si eres sedentario, tu NAF está entre 1 y 1,39.
  • Si eres poco activo, tu NAF está entre 1,4 y 1,59.
  • Si eres activo, tu NAF está entre 1,6 y 1,89.
  • Si eres muy activo, tu NAF está entre 1,9 y 2,5.

Paso 3: Cálculo del requerimiento energético diario (RED)

¡Es muy fácil! Solo necesitas multiplicar tu TMB por tu NAF.

Te pongo un ejemplo:

Si mi TMB es de 1258 kcal y mi PNA es de 1,4,

obtengo:

EB = TMB x PNA = 1258 x 1,4, lo que equivale a 1761,2 kcal.

¿Qué significa esto? Significa que mi cuerpo necesita aproximadamente 1761,2 kcal al día para funcionar correctamente. Este requerimiento también se llama ración diaria.

Tipos de macronutrientes

Como hemos podido comprobar, los macronutrientes forman una parte esencial de la alimentación saludable y se dividen en tres grandes grupos. Conozcamos, al detalle y con exhaustividad, cuáles son y qué es lo que les hacen tan esenciales e imprescindibles para el funcionamiento óptimo de nuestro cuerpo.

hidratos de carbono

Hidratos de carbono

Son la principal fuente de energía para nuestro cuerpo. Gracias a ellas nuestro organismo es capaz de desempeñar funciones vitales como, por ejemplo, la actividad muscular, la cerebral o la digestión. Este tipo de nutrientes ayudan a regular las grasas y las proteínas del organismo y fomentan su oxidación.

Estos macronutrientes, también conocidos como carbohidratos se encuentran en muchos alimentos diferentes y se clasifican en carbohidratos simples (azúcar de mesa, la miel, la leche, la fruta) y carbohidratos complejos (el pan, la pasta, el arroz, los cereales o las legumbres). Han de consumirse atendiendo a las necesidades individuales de cada sujeto, ya que el abuso en su ingesta puede impedir el adelgazamiento e incrementar los niveles de grasa corporal.

proteinas

Proteínas

Son grandes moléculas formadas por cientos o miles de unidades llamadas aminoácidos. La función principal de las proteínas es estructural, ya que componen los tejidos de nuestros huesos, músculos, piel, órganos, etc.

Las proteínas pueden ser de origen animal o vegetal. En el primer caso, provienen de la carne, el pescado, la leche y los huevos y, en el segundo, provienen de los cereales, las legumbres, los frutos secos o la soja. Un déficit en la ingesta de proteína provoca la degradación de masa muscular.

Por norma general, la recomendación de ingesta proteica diaria es de 0,8 gramos por kilogramo de peso. En el caso de los deportistas, generalmente estos valores se mueven en entre los 1,8 a 2,2 gramos por kilogramo de peso. Es una cuestión muy personal que depende siempre de las necesidades de cada deportista.

grasas o lípidos

Grasas o lípidos

Son una parte fundamental en cualquier plan nutricional y permiten crear una buena base energética. Nuestro organismo recurre a los lípidos cuando el cuerpo ha gastado las reservas que proporcionan los carbohidratos. Además, las grasas son necesarias para la absorción y el transporte de las vitaminas llamadas liposolubles (A, D, E, K), favorecen la secreción de bilis o la absorción del calcio, entre otras funciones esenciales.

Los depósitos de grasa en el cuerpo rodean, protegen y mantienen en su lugar a órganos como los riñones, el corazón y el hígado; asimismo, una capa de grasa protege al cuerpo de los cambios de temperatura ambiental y preserva el calor corporal.

Las grasas pueden ser saturadas o insaturadas. Las saturadas proceden, en un porcentaje muy elevado, de alimentos como la carne y la bollería. Abusar de ellas incrementa el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Las insaturadas, en cambio, tienen un perfil más saludable, y proceden de alimentos como el aceite de oliva, el pescado azul o el aguacate.

Ejemplos de alimentos ricos en cada uno de estos macronutrientes

Conocer la teoría está muy bien, pero lo verdaderamente importante es llevarlo a la práctica y convertirlo en un hábito más de nuestra dieta y nutrición. Identificar qué alimentos aportan cada macronutriente que necesito es vital para así poder construir platos mucho más elaborados y equilibrados sin necesidad de pasarnos todo el tiempo contando calorías.

Como te decíamos, los hidratos de carbono son la principal fuente de energía de nuestro organismo, especialmente durante la práctica de actividades físicas de intensidad moderada o alta. Hablamos de alimentos tan comunes en nuestro menú como los cereales, arroz, pasta, patatas, legumbres, frutas y verduras. En el caso de los hidratos complejos, presentes en los alimentos integrales, aportan más dosis de energía de una forma sostenida, lo que favorece así un mejor control de la glucosa.

En cuanto a las proteínas, ya sabes que son esenciales para la construcción y reparación de tus tejidos, así como el correcto funcionamiento del sistema inmunológico. Pueden ser tanto de origen animal como las carnes magras o los pescados, o encontrarse en fuentes vegetales como las legumbres, el tofu o los frutos secos. Si te pones a pensar en tus menús diarios, seguro que encuentras alimentos altos en proteínas. Y de no ser así, es el momento clave para cambiarlo e incluirlo desde ya.

Y, por último, las grasas que cumplen esas funciones estructurales y hormonales que tanta energía nos aportan. Hay que romper el mito de que hablar de grasas es hacer mención a aquellos alimentos poco saludables. ¡Nada qué ver! Hay alimentos ricos en grasas saludables que necesitamos en nuestra alimentación, entre ellos los más importantes son el aguacate, los pescados grasos, las semillas y el rico aceite de oliva.

Cómo influye la ingesta de macronutrientes en tu rendimiento deportivo

Ya te imaginarás que existe una relación directa entre macronutrientes y rendimiento deportivo. Una ingesta adecuada permite entrenar mejor, rendir más y recuperar todo tu cuerpo mucho antes de lo que imaginas. Por el contrario, un desequilibrio en tu alimentación se puede ver traducido en la aparición de fatiga, bajo rendimiento y hasta un mayor riesgo de lesión. Algo que no queremos que te suceda.

Por ello, te diremos que los hidratos de carbono son especialmente importantes si practicas deportes de resistencia o de alta intensidad. Podríamos decir que son el verdadero combustible principal del músculo durante el ejercicio y su déficit puede llegar a provocar una sensación de “vacío”, dando lugar a bajadas de energía o incluso graves dificultades para mantener ese ritmo.

Las proteínas juegan un papel protagonista y clave en tu proceso de recuperación muscular. Después de tu entrenamiento, te ayudarán a reparar el tejido que ha sido dañado y favorecer así la adaptación a tu esfuerzo. Una ingesta insuficiente puede dar lugar a una ralentización de la recuperación y limitar tus mejoras deportivas.

Y si nos fijamos en las grasas, pues son vitales para aportar una dosis de energía en actividades de baja o moderada intensidad, algo esencial para la producción hormonal. En deportistas como tú, una dieta excesivamente baja en grasas puede llegar a afectar de manera negativa en tu equilibrio hormonal y en tu rendimiento a largo plazo.

Diferencia entre macronutrientes y micronutrientes

Una vez que ya hemos comprendido al 100% qué es un macronutriente, el siguiente paso es entender qué es lo que les diferencia de los micronutrientes.

Al contrario que los macronutrientes, los micronutrientes no proporcionan energía, sino que cumplen una función reguladora. Tener un buen porcentaje de macronutrientes no implica que los micronutrientes estén nivelados. Necesitamos los macronutrientes para proporcionar energía y los micronutrientes para ayudar a que nuestro cuerpo esté sano y digiera esos macronutrientes.

Los micronutrientes incluyen vitaminas y minerales esenciales que desempeñan un papel clave en funciones metabólicas y de regulación del organismo. Algunos ejemplos claros con los que entender a la perfección qué son los micronutrientes son las vitaminas A, C, D y minerales como el hierro y el calcio.

hamburguesa

¿Qué cantidad de macronutrientes necesito?

Seguramente que, después de saber por qué los macronutrientes tienen tanta importancia para nuestro bienestar, te estarás preguntando cuál es la cantidad de este tipo de nutrientes que necesitas en tu día a día.

Pues bien, la cantidad de estas sustancias capaces de aportar energía al cuerpo dependerá de diferentes factores. Entre ellos, podemos destacar:

  • La edad.
  • El sexo.
  • La altura.
  • El peso.
  • El nivel de práctica de ejercicio físico. 
En el caso de la práctica deportiva, en función de la disciplina practicada, adaptar la cantidad de macronutrientes de una dieta influye directamente en el rendimiento y recuperación de cada atleta. Las cantidades dependen en mayor o menor medida siempre del tipo de entrenamiento, del rendimiento que quieran obtener, la edad o su condición física.

En base a las calorías que necesitamos consumir podemos calcular en cuántos hidratos, proteína y grasas debemos repartir dichas calorías. Se bien se trata de una cuestión muy personal, podemos apoyarnos en las siguientes pautas generales:
  • Carbohidratos: la recomendación es que supongan entre el 45 y el 55% de la ingesta de calorías. Aproximadamente unas 4 calorías por gramo. 
  • Proteínas: en este caso se recomienda que supongan alrededor del 20-35% de las calorías.
  • Grasas: se tendrían que mantener en el 20-35% de las calorías, suponiendo unas 9 calorías por gramo. 
Recuerda que estos porcentajes varían según las necesidades personales de cada individuo. Si pretendes hacer una medición exacta de tu dieta, deberás acudir a un nutricionista para que puedas averiguar qué es lo que necesita tu cuerpo de forma personalizada y con total exactitud.

El agua también está considerada un macronutriente. Los expertos recomiendan beber, aproximadamente, dos litros y media de agua al día. Este requerimiento varía con la fiebre, la actividad física y los cambios en el clima y la humedad.

Cómo ajustar tu alimentación en función de tu actividad física

Tienes que aprender que no todas las personas necesitan la misma distribución de macronutrientes. El nivel de actividad física junto con el tipo de entrenamiento y tus propios objetivos personales afectarán de forma directa en cómo debería estar estructurada tu dieta.

Si nos fijamos en personas con un estilo de vida sedentario o moderadamente activo, una distribución equilibrada podría ser más que suficiente, priorizando en la ingesta de alimentos de calidad y evitando el consumo de excesos.
En aquellas personas que practican deportes de resistencia como running, ciclismo o natación, los hidratos de carbono adquieren un mayor protagonismo para así poder garantizar energía suficiente durante tus sesiones de entrenamiento y competiciones.

Y en el caso de los entrenamientos de fuerza o musculación, las proteínas cobran mayor importancia, ya que favorecen la recuperación y el desarrollo muscular, sin olvidar, por supuesto, seguir ingiriendo una cantidad adecuada de hidratos y grasas.

Ajustar los macronutrientes no es eliminar grupos de alimentos, estamos hablando de adaptar las cantidades y el momento de consumo a las verdaderas necesidades de tu cuerpo.

Distribución de macronutrientes: ¿existe una fórmula perfecta?
Lo sentimos, pero no existe una distribución ideal de macronutrientes que sea válida para todo el mundo. No hay una fórmula universal, aunque sí ciertos rasgos orientativos que pueden ayudarte.

Para una correcta distribución de macronutrientes hay que tener en cuenta una serie de factores claves como la edad, el sexo, el nivel de actividad física, tu propio objetivo y, por supuesto, tus preferencias personales. Aun con todo esto, lo más importante es que lo hagas sea sostenible en el tiempo.

Existen herramientas como la calculadora de macronutrientes que te pueden servir como punto de partida, pero nunca debe de ser sustituida por la propia escucha de tu cuerpo ni de tu educación nutricional básica.

Macronutrientes y salud en el largo plazo

Más allá del rendimiento deportivo, los macronutrientes influyen directamente en tu salud a largo plazo. Una ingesta adecuada permite mantener niveles estables de energía, con una buena salud digestiva y un sistema hormonal equilibrado.

Las dietas extremas, en especial las que son muy restrictivas con algún macronutrientes, pueden funcionar en un corto plazo, pero suelen acabar generando problemas de adherencia y efectos negativos a medio y largo plazo. Por eso, es fundamental entender correctamente qué son los macronutrientes y cómo usarlos a tu favor es una inversión en tu salud en el futuro, más allá del rendimiento físico.

Además, al seguir una buena distribución de macronutrientes ayudarás a preservar tu masa muscular durante tu proceso de pérdida de peso, mejorando esa sensación de saciedad y manteniendo un metabolismo activo. En las fases de ganancia muscular, te permite entrenar con mayor energía y, por lo tanto, recuperarte mejor.

Ejemplo de día de alimentación según tu tipo de actividad física

Para entender cómo funcionan los macronutrientes lo mejor es poder aplicarlos a situaciones reales. ¡Vamos a ello!

Por ejemplo, una persona que camina a diario o entrena de forma moderada, su objetivo principal será mantener energía estable durante todo el día y una alimentación equilibrada. Si es tu caso, puedes comenzar el día con un desayuno a base de pan integral o avena, yogur, leche o huevos. En la comida incorpora verduras con arroz o patata y proteína magra. Y para cenar, prioriza platos más ligeros, con buena proteína y verduras, reduciendo al máximo la cantidad de hidratos.

Para personas que entrenan fuerza o musculación, los macronutrientes son vitales para acelerar su proceso de recuperación muscular. Desayuno con hidratos y proteínas para así empezar el día con una buena dosis de energía. Antes o después del entrenamiento, una comida con hidratos fáciles de digerir y proteína que te ayude a rendir mejor y favorecer esa recuperación. Y para las comidas principales, raciones adecuadas de hidratos, con proteínas de calidad y grasas saludables.

Y si como nosotros eres de los que practicas deportes de resistencia como el running, ciclismo o natación, los hidratos de carbono serán tu principal combustible. Desayuno rico en hidratos con algo de proteína, antes de entrenar algún snack, después bien de proteína y para las comidas principales: base de hidratos complejos, verduras y proteínas.

Estos son solo algunos ejemplos claros de poder organizar la ingesta de tus macronutrientes según tu actividad física, pero, por supuesto, son solo tips y recomendamos que puedes poner en práctica de una forma fácil y sencilla.

Beneficios de consumir macronutrientes

Aunque, por norma general, las ventajas de consumir estos nutrientes son bastante similares, conocer cuáles son los beneficios de cada uno de los grupos será la forma ideal de entender la importancia y relevancia de cada uno de ellos para nuestro cuerpo.

  • Beneficios de consumir proteínas. Además de ser considerados nutrientes con gran capacidad de saciar al organismo, las proteínas son vitales tanto para el aumento de la masa muscular como para su reparación y mantenimiento. También regulan la digestión e, incluso, el metabolismo.
  • Beneficios de consumir carbohidratos. El consumo de hidratos de carbono es ideal para conseguir el combustible necesario para realizar cualquier tipo de actividad. También son nutrientes imprescindibles para el óptimo funcionamiento cerebral y su ingesta mejora el rendimiento deportivo.
  • Beneficios de consumir grasas. Consumir grasas también trae consigo múltiples beneficios entre los que destacan, sobre todo, la absorción de vitaminas liposolubles y su capacidad de proteger a los órganos corporales.

Incluir suficientes macronutrientes y micronutrientes en la dieta ayuda a mantener el cuerpo sano y funcional. Cuídalo y dale lo que necesita para rendir con energía cada día.

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