Palas de padel para evitar epicondilitis: qué son y en qué fijarte

La epicondilitis es una de las lesiones más frecuentes entre los jugadores de pádel. Elegir la pala adecuada es clave para prevenir su aparición.

El pádel se ha convertido en uno de los deportes más practicados en España en los últimos años. Es divertido, no requiere de una condición física excelente, su aprendizaje es relativamente sencillo y tiene un fuerte componente social. Sin embargo, al igual que sucede con cualquier otra actividad física, ningún jugador o jugadora está libre de sufrir una lesión.

Una de las lesiones más temidas por los jugadores de pádel es la epicondilitis, también conocida como ‘codo de tenista’. Esta afección es bastante común entre las personas que se están iniciando en este deporte y se presenta como una sobrecarga en la parte externa del codo que provoca un dolor agudo.

En la mayoría de los casos, la aparición de epicondilitis suele estar vinculada a una técnica de juego inapropiada o al uso de una pala que no se ajusta a nuestro estilo de juego. Una sobrecarga de trabajo generada por la acumulación de partidos también puede provocar la aparición de síntomas. Cuidar la musculatura del antebrazo, haciendo un buen calentamiento y una serie de estiramientos después de los partidos es un buen método de prevención para evitar sufrir esta lesión.

hombre jugando a padel

¿Qué es la epicondilitis?

Antes de entrar en materia para descubrir las mejores palas de pádel que ayuden a evitar la epicondilitis vamos a conocer un poco más en qué consiste esta afección.

La epicondilitis es una lesión que afecta al epicóndilo y produce dolor e inflamación en la zona. El epicóndilo es la protuberancia ósea que se encuentra en la parte inferior y externa del húmero, uno de los huesos que forma la articulación del codo.

En esa protuberancia se inserta la musculatura epicondílea, que es un grupo de 5 músculos cuya función principal es la extensión de la muñeca y dedos y la capacidad de girar la mano de manera que la palma mire hacia el techo, la supinación.

Esta lesión es muy molesta, puede llegar a volverse crónica y es una de las lesiones más habituales tanto en el pádel como en el resto de deportes que se practican con raqueta.

Sin embargo, la epicondilitis no afecta solo a los deportes de raqueta y pala, ya que puede afectar a la población general aunque no practiquen ningún deporte relacionado directamente con ella.

El codo de tenista puede aparecer asociado a muchos trabajos cotidianos en los que se utilicen teclados informáticos y ratones u otros trabajos en los que se empleen las manos como la carpintería. Si, además, unimos este tipo de trabajos con la práctica del pádel puede complicarse la recuperación de la lesión.

¿Cuáles son las causas más comunes de la epicondilitis?

Este tipo de lesión es más común encontrarla en jugadores de pádel principiantes que en jugadores experimentados que lo practican de manera regular.

También es habitual que suceda cuando ha habido algún tipo de modificación en la técnica o cuando hay una sobrecarga previa de otro origen en el brazo.

Y en ocasiones, la causa ni siquiera tiene su origen en el ejercicio físico, sino que puede deberse a una jornada limpiando, cocinando o utilizando herramientas de bricolaje como un destornillador.

Pero si nos centramos exclusivamente en el pádel, las causas más comunes que pueden provocar epicondilitis son:

  • Una mala técnica de golpeo, especialmente en golpes como el revés o el remate.
  • Un incremento en el número de partidos si no estamos acostumbrados a cargar tanto el brazo.
  • Las palas con un balance muy alto o demasiado “cabezonas”. Este tipo de palas obligan a tirar mucho de la musculatura hacia arriba y esto causa una sobrecarga en la zona del epicóndilo.
  • Las palas que son excesivamente pesadas, ya que exigen una mayor carga en el brazo.
  • Las palas fabricadas con materiales que le proporcionen mucha dureza; esto obliga a imprimir más fuerza en el golpeo de la pelota sobrecargando así el brazo.
  • Un cambio de pala entre modelos muy diferentes entre sí, lo cual hace que la musculatura empiece a trabajar con otras fibras del músculo diferentes que no están acostumbradas a ese esfuerzo.
  • Tener una musculatura débil y con sobrecarga en la misma.

Otras causas para epicondilitis fuera del mundo del pádel y los deportes de raqueta

Esta lesión es común en personas que realizan actividades que implican movimientos repetitivos del antebrazo, como el pádel, la carpintería o la pintura entre otras.

No obstante, cada vez es más habitual relacionar la epicondilitis con el uso excesivo de los dispositivos electrónicos, como smartphones, tablets y ordenadores, ya que implica movimientos repetitivos del dedo y la muñeca provocando una tensión constante en los músculos del antebrazo y el codo.

Además, el uso prolongado de estos dispositivos puede derivar en una mala postura y una mayor tensión en los músculos del cuello y los hombros, lo que también puede contribuir con la aparición de la epicondilitis.

Síntomas de la epicondilitis o codo de tenista

El dolor que provoca esta lesión se localiza en la cabeza del hueso radio, a la altura del codo en su parte externa y este suele irradiar hacia el antebrazo o la parte superior del brazo.

A este dolor se le añade la incapacidad o limitación para llevar el peso a cierta altura, como por ejemplo: molestias al servir agua de una jarra o botella pesadas.

También se suma el dolor durante el estiramiento del codo, que suele aparecer al comienzo de la actividad física, en el calentamiento, y después de la práctica deportiva vuelve a aparecer el dolor pudiendo persistir durante horas e incluso días.

Puede provocar pérdida de fuerza que incluso obligue a soltar el objeto que se esté sujetando con la mano sin necesidad de que este sea precisamente muy pesado. Suele empezar a notarse en tareas cotidianas como coger un vaso, un plato, etc.

Por otro lado, la movilidad del codo no suele verse alterada por norma general en caso de sufrir epicondilitis pero sí causará dolor al enderezar o levantar la muñeca  o la mano, especialmente en la zona lateral del codo.

¿Cómo tratar la epicondilitis o codo de tenista?

En una primera fase se debe bajar la sobrecarga muscular y tratar los puntos gatillo que se generan en los músculos del brazo. Estos puntos gatillo son zonas en las fibras musculares que generan dolor referido en otra zona y que provoca tensión en el tendón. También es recomendable acudir a los estiramientos y las terapias con frío con ejercicios específicos de fuerza y de reeducación en el gesto deportivo.

Para la segunda fase se puede recurrir a técnicas un poco invasivas que pueden proporcionar resultados positivos en pocas sesiones que rompan el tejido lesionado para generar nuevas fibras. Esta terapia debería realizarse en conjunto con ejercicios isométricos específicos de recuperación.

Por último, se debería añadir a la fase anterior ejercicios en excéntrico y concéntrico aumentando también la carga de entrenamientos de pádel y partidos.

Otro punto importante a tener en cuenta es que es aconsejable reducir pero no parar la actividad física por completo, ya que se ha comprobado que el tendón necesita cierta carga para poder recuperarse adecuadamente.

Pala de pádel “anti-epicondilitis”: ¿Conoces sus características?

La pala, como ya puedes imaginarte, influye bastante en qué aparezcan o no estos síntomas en el jugador. Cada impacto genera vibraciones que, a su vez, viajan desde la pala hasta el brazo. Si la pala no es capaz de poder absorber correctamente estas vibraciones, la carga sobre el codo va a aumentar partido tras partido. Por eso, es vital elegir correctamente una pala, ya que puede marcar una gran diferencia tanto para prevenir estas molestias como para ayudarte a que sigas jugando sin ningún tipo de dolor.

No existe un instrumento de juego especialmente diseñado para esta lesión, sino que el conjunto de características y prestaciones de ciertos modelos pueden ayudarte a prevenir o aliviar la dolencia. Llegado el momento de la elección, recuerda estos tres aspectos:

-Peso. Escoger una pala con un peso demasiado bajo puede hacer que no absorba las suficientes vibraciones y, por tanto, empecemos a tener problemas en el codo. Del mismo modo, elegir una pala demasiado pesada hará que no la podamos mover con facilidad o, lo que es lo mismo, que realicemos los golpes con una técnica incorrecta. Muchos jugadores amateurs utilizan palas pensadas para perfiles más profesionales. Pero más peso no siempre significa jugar mucho mejor. Si en tu caso tienes molestias en el codo, te va a interesar escoger una pala mucho más manejable y equilibrada, que pueda reducir la carga sobre tus articulaciones y antebrazo. Las palas alrededor de los 345-365 gramos son la mejor opción por la comodidad que te van a ofrecer.

-Forma. Si eres principiante te recomendamos elegir una pala con forma redonda. Esto significa más control y mucho menos impacto. Las palas con forma de diamante tienden a tener el balance alto y, por lo tanto, necesitarás un poco más de técnica y esfuerzo físico para manejar la pala. En cambio, las palas redondas suelen ser más recomendables para prevenir epicondilitis porque tienen un punto dulce más amplio, ofrecen un mayor control, generan golpes más limpios y requieren de un menor esfuerzo técnico. En resumen, cuando menos impacto descentrado recibas, menos va a acabar sufriendo tu brazo.

-Dureza. Es aconsejable utilizar una pala de goma blanda, que absorba mejor las vibraciones y evite posibles afecciones en tus brazos. Esto es clave. Está comprobado que las palas con goma más blanda o EVA soft ofrecen mayor confort, menor agresividad sobre el codo y te permitirán tener unas sensaciones mucho más suaves en el golpe.


Las tecnologías EVA soft o espumas más flexibles funcionan realmente bien para jugadores que ya parten de este tipo de molestias.


-Balance bajo. Esto nos indica el reparto del peso de la pala. Que sepas que cuando el peso está más cerca de la mano (balance bajo), la pala resulta mucho más manejable y exige un menor esfuerzo al brazo. Esto va a ayudarte mucho a poder prevenir este tipo de lesiones.


-Materiales más flexibles. Las caras de fibra de vidrio suelen ser bastante más cómodas que las de carbono rígido. El motivo es que absorben mejor el impacto y transmiten menos vibraciones en sí. Recuerda que una pala que sea demasiado dura te va poder castigar, y mucho, tu brazo.

El grosor del puño

El número de overgrips es un factor clave en la prevención de esta lesión. Si bien podríamos pensar que solo sirven para que la pala no resbale con el sudor, elegir una configuración correcta en el puño tiene una importancia considerable en el juego.

Muchas veces, al notar molestias o al ser diagnosticado con epicondilitis, lo más común es creer que ha sido por causa de la pala, cuando en realidad el problema se originó por el agarre. Por lo general, los puños son finos y cada jugador debe encontrar el grosor con el que más cómodo se sienta.

En consecuencia, nuestra recomendación es que juegues con el número de overgrip que mejor se adapte a ti, es decir, aquel que te haga el agarre más fácil. Habrá jugadores que solo necesiten uno, otros, preferirán dos o tres.

¿Qué goma debe tener tu pala para evitar el dolor de codo?

La goma EVA suele ser el material más utilizado en el núcleo de las palas de pádel. Este material se caracteriza por tener diferentes densidades y, en consecuencia, diferentes durezas. Elegir una dureza alta puede transmitir más vibraciones al brazo.

Para prevenir esta molestia, algunas marcas han optado por incorporar en el núcleo de la pala Foam o EVA de baja densidad. Este material absorbe con facilidad las vibraciones y ofrece mejor salida de bola. Algunos de los golpeos que más impacto tienen en el dolor de codo son las bandejas, los remates y los golpes de revés. La falta de calentamiento en los brazos, y la activación de estos músculos, también puede ser una de las principales causas.

En base a las descripciones expuestas, haremos una recapitulación de las características que una pala debe tener para evitar los temidos dolores de codo.

-Sistema antivibración: un marco de carbono y un mango antideslizante son perfectos para reducir las vibraciones generadas por el golpeo repetitivo de la bola. Aspecto que incrementa el confort y la manejabilidad.

-Diseño actualizado: su composición deberá ser flexible con el objetivo de obtener confort y mejor control.

-Resistencia: la fibra de vidrio en los planos reforzada con carbono y un núcleo de Foam o Eva Soft te ofrecerá mayor absorción de vibraciones y durabilidad.

-Forma híbrida: son recomendadas para jugadores de todos los niveles, ya que permiten obtener control sin renunciar a la potencia y a la estabilidad. Esta característica hace de estas palas las mejores para combatir la epicondilitis.

Las 5 mejores palas de Decathlon para evitar la epicondilitis

Para ayudarte a evitar este problema tan usual, hemos seleccionado en exclusiva para ti algunos de los modelos más interesantes de palas que vas a poder encontrar en nuestras tiendas deportivas Decathlon.

Las 5 mejores palas de Decathlon para evitar la epicondilitis

Para ayudarte a evitar este problema tan usual, hemos seleccionado en exclusiva para ti algunos de los modelos más interesantes de palas que vas a poder encontrar en nuestras tiendas deportivas Decathlon.

  • #1 Pala de pádel Kuikma PR Comfort Soft 

    Una de las grandes referencias si lo que estás buscando es comodidad y tolerancia. Este modelo destaca por su equilibrio bajo, forma redonda, espuma EVA soft y su gran manejabilidad. Además, su composición en fibra de vidrio te va a ayudar a absorber bastante mejor las vibraciones. Ideal para jugadores que acaban de empezar o estén en un nivel intermedio con molestias ya en el codo.

  • #2 Pala de pádel Kuikma PR Comfort

    Es bastante similar a la versión soft que te acabamos de presentar, pero con algo más de reactividad podríamos decir. Mantiene ese punto dulce amplio, un balance bajo y un gran control. Es una de las palas más comodas para tu brazo. Perfecta por su equilibrio perfecto entre confort y algo más de respuesta en sí.

  • #3 Pala de pádel Kuikma PR React Soft

    Esta gama incorpora materiales exclusivamente diseñados para absorber vibraciones y mejorar por completo tus sensaciones de golpeo. Además, utiliza fibra de lino para ayudar a suavizar todavía más los impactos.

    Es una opción muy interesante para jugadores habituales que buscan proteger el brazo sin perder demasiado su potencia.

  • #4 Pala de pádel Kuikma Control Carbon

    Aunque incorpora carbono, está muy enfocada al control y la manejabilidad. Su forma redonda y balance contenido ayuda bastante a poder reducir impactos descentrados. La recomendamos para jugadores muy avanzados que busquen priorizar precisión y confort.

  • #5 Pala de pádel Kuikma Control Pro

    Es una opción bastante técnica, pero que está muy enfocada al control. Destaca por su punto dulce amplio, su estabilidad y esa excelente sensación de golpeo. Gracias a su tecnología Dual Foam podrás gestionar mucho mejor el impacto. Perfecta para jugadores experimentados que quieran seguir cuidando su brazo.


Otros accesorios que pueden ayudarte a evitar la epicondilitis

Es cierto que la pala es lo que más importa para evitar esto, pero no es lo único. Hay otro tipo de elementos que también te pueden ayudar y que queremos que conozcas.

El primero de ellos son los overgrips adecuados. Un grip demasiado fino o gastado obliga a apretar con más fuerza la pala. Y esto va a aumentar muchísimo la tensión en la zona del antebrazo. Consejo, intenta cambiar de forma regular tu overgrip.

La cintas de compresión y las epicondileras te van a ayudar a descargar tensión en la zona que ya está afectada. No te van a solucionar el problema por sí mismas, pero sí van a reducir molestias durante todo el juego.

Otra clave es elegir unas buenas zapatillas con amortiguación. Un mal apoyo genera más impacto en todo el cuerpo, incluido en tu brazo. La estabilidad general es vital, mucho más de lo que puedas llegar a imaginar.

Y, por último, pero no menos importante los protectores antivibración y grips ergonómicos. Ideales para reducir esas vibraciones y mejorar el confort de tu golpeo.

Hábitos que también ayudan a prevenir la epicondilitis

Al margen de la pala y de los accesorios, hay una serie de hábitos como jugador que también van a reducir o incluso prevenir estos síntomas. Nos referimos a calentar siempre antes del juego, en especial la muñeca, el hombro y el antebrazo. Intentar fortalecer la zona del antebrazo con muchos ejercicios de musculación, revisar en detalle tu técnica y descansar siempre que haya dolor. ¡No fuerces!

Muchas veces buscamos más potencia, más agresividad o palas top profesionales, pero la realidad es bien distinta, por lo que escucha a tu cuerpo para saber cuál es la comodidad y el control que necesitas.

Como has visto, puedes evitar la epicondilitis en pádel eligiendo la pala adecuada para tu juego y protegiendo tu brazo sin dejar de disfrutar.

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