Antes de empezar, ¿qué son las Clásicas de Primavera?
Por si todavía hay algún despistado por aquí. Llamamos Clásicas de Primavera a todas esas carreras ciclistas que se celebran en Europa Occidental y que suelen llevarse a cabo en los meses de marzo y abril.
La mayor parte de ellas se celebran en países como Italia, Francia y Bélgica y, además, son tan tradicionales que llevan celebrándose desde, aproximadamente, el siglo XIX.
Con la llegada de tiempos más modernos se incluyó una variante femenina de las Clásicas de Primavera, a partir de 1999, por lo que los aficionados pueden disfrutar el doble de su pasión por el ciclismo.
A pesar de que no existe un término claro que especifique cuándo una carrera es clásica, se suelen seguir diferentes normas y principios en los que apoyarse para determinarlo.
Bien es cierto que los pasos a seguir en este tipo de carreras son siempre los mismos. Aun así, es posible que se introduzcan ligeros cambios en ciertos puntos de las rutas.
Se podría decir que su encanto reside principalmente en que carecen del control de la mayoría de vueltas ciclistas por etapas, aquí todo se decide en pocas horas por lo que los ciclistas no guardan fuerzas y ponen todo su empeño en la carrera para salir victoriosos. Esto hace que en la mayoría de los casos estemos frente a carreras un poco locas y con numerosas alternativas a la hora de ganar la competición.
A diferencia de las grandes vueltas con las que estamos más familiarizados, aquí no hay prácticamente margen para el error: una mala colocación, un pinchazo o un ataque en el momento equivocado puede llegar a cambiar todo en un abrir y cerrar de ojos. Por eso las clásicas son tan imprevisibles, emocionantes y una de las partes favoritas del calendario para nosotros como aficionados. Sí, no lo vamos a negar, ¡nos encantan!
En resumen, las clásicas son un auténtico espectáculo para los que son aficionados al ciclismo y siguen las carreras desde sus hogares o aquellos que tienen la fortuna de poder disfrutarlas en vivo y en directo.
Para este 2026, el calendario vuelve a reunir adoquines, muros, sterrato y finales explosivos con algunas de las pruebas más icónicos del ciclismo







