¿Cómo se fabrica la tierra batida?
La superficie de una pista de tenis de tierra batida está hecha a partir de arcilla cocida, ladrillo triturado y otros materiales finos que permiten crear una superficie mucho más lenta que otras pistas. Este material de construcción, extraído de canteras naturales, se somete a un proceso de cocción a una temperatura de entre 750 y 950 grados. Después de este proceso, la arcilla se tritura y pasa a ser pequeños granos de entre 0,6 y 1,3 milímetros de grosor. Para que una pista esté en perfectas condiciones, se necesitan entre 500 y 1.000 kilos de polvo de arcilla.
En los grandes torneos del circuito, la capa superior se renueva a diario. Esto supone añadir entre 100 y 150 kilos extra de arcilla en cada pista. Para que conserve todas sus propiedades, la arcilla debe permanecer húmeda. Por esta razón, las pistas de tierra batida se riegan antes y después de los partidos. Una vez arrojada la arena, se utiliza una estera para nivelar la pista y limar cualquier irregularidad. Por último, se pintan las líneas con la ayuda de un rodillo que esparce tiza.
Ese mix entre materiales es lo que hace tan especial este tipo de terrenos para el tenis. Aquí, la pelota pierde velocidad después del bote, pero a su vez gana altura, lo que va a favorecer los intercambios más largos y un juego más físico en comparación con otro tipo de terrenos. Por no hablar que este tipo de superficies van a permitir al tenista deslizarse de un lado a otro, algo que ya sabemos que es imposible en pistas duras o en el césped. Esto es lo que va a hacer que cada punto sea toda una combinación de resistencia, técnica y paciencia.







