Pesca a eging: en qué consiste

Pesca a eging: en qué consiste

Más allá de la técnica, antes de iniciarte en la pesca de cefalópodos, debes conocer los lugares recomendados, temporadas y equipo necesario.

El eging es una de las modalidades de pesca más sencillas de practicar. Más allá del nivel de práctica o la técnica, antes de iniciarte en la pesca de cefalópodos desde la orilla debes conocer cuáles son los lugares más recomendados, las mejores temporadas y el equipo necesario. De la mano de nuestros profesionales en pesca, vas a poder descubrir las verdaderas claves para que puedas pescar tus primeros calamares y sepias. Dale una oportunidad a esta alternativa de pesca deportiva y disfruta de una forma diferente de tu pasión. 

Orígenes de la pesca a eging

La pesca a eging tiene su origen en Japón hace más de 300 años. En esta técnica, la animación del señuelo requiere de fuertes tirones con la caña para conseguir que realice movimientos en zeta llamando así la atención de los cefalópodos. Es una pesca muy dinámica que ha ganado muchos adeptos en los últimos años.

La popularidad de este tipo de pesca se debe a varios factores. En primer lugar, se trata de la pesca de una especie abundante en casi todo el planeta. Por otro lado, el equipo es compatible con otras técnicas de pesca tales como el spinning o el curricán ligero. Además, es una modalidad que puede practicarse tanto en la costa como en una embarcación.

Cómo se pesca a eging: técnica, precisión y control del señuelo

La pesca a eging es mucho más que un simple lanzar y recoger de toda la vida. Es una modalidad técnica basada en el control del señuelo, la lectura del fondo y la capacidad de provocar el ataque del cefalópodo mediante la realización de movimientos naturales.

El proceso se inicia con un lance preciso hacia zonas con estructura, cambios de profundidad o corrientes suaves, donde los calamares y las sepias suelen estar para así poder acechar a sus presas. Una vez que el señuelo toca el agua, lo primero de todo será dejar que descienda hasta la profundidad deseada. Este momento es verdaderamente importante y clave, ya que muchas picadas se producen justo durante la caída del egi.

Después entra en acción la técnica. Lo más habitual es combinar tirones cortos de caña, los conocidos como jerks, que hace que el señuelo suba y simule el movimiento de un pez herido, con pausas en las que el egi vuelve a caer de forma lentamente. Esa alternancia entre el movimiento y la suspensión es la que despierta el instinto de ataque del propio cefalópodo.

La recuperación que debes seguir no tiene que ser ni lineal ni rápida. El eging exige ritmo, sensibilidad y paciencia. Mantener siempre cierto contacto con el señuelo es lo que te va a permitir detectar picadas sutiles, que a menudo se perciben como un leve peso extra o una pequeña resistencia en el hilo. Más o menos como un tirón.

Por supuesto, ni que decir tiene que hay que adaptar la técnica al entorno. En zonas de mayor profundidad conviene dejar trabajar más el descenso del señuelo, mientras que en áreas someras tendrás que utilizar movimientos más suaves para así poder evitar enganchar en el fondo. El viento, la corriente y la claridad del agua influyen también en la forma de animar el egi.

Te diremos qué pescar a eging es una verdadera combinación entre observación por tu parte, precisión y control. Cuanto mejor seas capaz de dominar el ritmo del señuelo y entiendas cómo reaccionan estos cefalópodos, más natural será tu movimiento, y, por lo tanto, se incrementarán tus probabilidades de que acaben atacando.

Recuerda que el progreso en esta modalidad no se va a medir por tu número de capturas, sino de cuándo empiezas a detectar mejor las picadas, una mejor elección de los señuelos o cuando ya seas capaz de entender qué zonas funcionan mejor que otras. En ese preciso momento tú sabrás que has mejorado con creces en este tipo de pesca.

El calamar y la sepia

Lo primero que hay que tener claro a la hora de ir a pescar calamares y sepias es que estas especies suelen tener más actividad en la costa cuando la temperatura del agua es inferior a 16 grados. Por lo tanto, la mejor época del año para su captura suele ser entre los meses de septiembre y mayo.

Los calamares y las sepias aprovechan las aguas frías para ir a las orillas a buscar peces pequeños y crustáceos que, bien se quedan enredados en las corrientes, bien buscan refugio en las zonas rocosas que hay cerca de la costa o los espigones.

A pesar de que ambos cefalópodos tienen muchas cosas en común, las horas de captura difieren bastante. La mejor franja horaria para pescar el calamar es al anochecer, mientras que la sepia es mejor pescarla a la salida del sol. Ambas especies se suelen mover en bancos, por lo que si pescas un calamar o una sepia en un determinado punto, hay que ser rápidos porque es bastante probable que haya más. Más allá de todas estas peculiaridades, a la hora de pescar sepias, pulpos y calamares hay que hacer una buena elección del equipo de pesca y los señuelos.

hombre con caña de pescar

La caña y el carrete: cómo elegir la mejor para ti

Para pescar a eging, la caña y el carrete deben cumplir los siguientes requisitos:

➤ La caña debe ser flexible para poder soportar los tirones de los cefalópodos. Una vez que hemos conseguido atrapar a un calamar o una sepia, la recogida es de lo más tranquila. Apenas se dan tirones y podemos traerlos a la costa de una manera sencilla.

➤ Al ser descubiertos, los cefalópodos disparan tinta o agua con el fin de propulsarse y escapar. Esta acción permite generar un impulso que, si tenemos una caña flexible, conseguiremos controlar y mantener, pero si tenemos una caña rígida es más probable que el cefalópodo consiga escapar o que nuestra caña se rompa.

➤ El carrete tiene que ser lo suficientemente pequeño como para que su peso no influya negativamente en el momento de realizar los lances. La pesca a eging es una pesca más bien ligera, por lo que mientras cumplamos esto y tengamos un mínimo de 2 kg de freno, cualquier carrete nos puede servir.

jibonera

La jibionera

La jibionera o pajarito es uno de los señuelos artificiales más específicos que existen en el mundo de la pesca. Es un accesorio exclusivo para pescar cefalópodos. Su forma y vuelo imitan al de una gamba o crustáceo.

En general, podemos encontrar dos tipos de jibioneras:

Las jibioneras plomadas. Se utilizan para pescar en la costa. Los tamaños más pequeños se utilizan al comienzo de la temporada cuando los cefalópodos son de menor tamaño y, los más grandes, cuando la temporada esté en su momento álgido.

Las jibioneras sin plomar. Se suelen usar para pescar desde una embarcación. Se utilizan realizando un bajo con un plomo al final y un par de jibioneras sin plomar. Este sistema se podría utilizar también en la costa.

También hay que tener en cuenta que el vuelo de las jibioneras es planeando, por lo que necesita que usemos una recogida específica para poder maximizar las picadas. Lo que haremos será lanzar la jibionera y esperar unos segundos hasta que vaya al fondo. No te preocupes por enrocar. Las jibioneras están diseñadas con el plomo delante y aire en su interior. De este modo, el plomo cae el primero y la parte donde están los anzuelos no llega a tocar el fondo.

Una vez en el fondo, lo que haremos será tirar de la caña hacia nosotros y recoger al bajar la caña. Con este tipo de recogida lo que hacemos es dejar que la jibionera planee y vaya subiendo y bajando para atraer al máximo de cefalópodos hacia el señuelo.

Normativa para practicar pesca a eging en España

Al igual que ocurre en prácticamente cualquier modalidad de pesca, la pesca a eging o pesca de cefalópodos no tiene una única normativa en todo el país. En España, la pesca recreativa está regulada a nivel estatal en aguas exteriores y por cada comunidad autónoma en aguas interiores, lo que significa que las condiciones pueden variar en función de la zona donde vayas a pescar. Algo que debes tener en cuenta antes de comenzar con esta actividad.

Por lo general, es obligatorio que dispongas de una licencia de pesca recreativa válida en la comunidad donde vayas a practicar este tipo de pesca, respetar los cupos de capturas diarios y cumplir con las limitaciones de aparejos. Por ejemplo, es bastante habitual que existan un número máximo de anzuelos o poteras permitidas por pescador y jornada, además de las restricciones en ciertas especies o áreas que estén en ese momento protegidas.

Además de esto, en algunas regiones existen otro tipo de limitaciones específicas para la captura de determinados cefalópodos o para la pesca nocturna con luz artificial, por lo que conviene que revises siempre la propia normativa autonómica como te comentábamos hace tan solo unos segundos. Pescar informado no solo te va a evitar sanciones, también nos ayuda a todos a respetar el ecosistema y los recursos marinos que tenemos a nuestro alrededor.

Dónde puedo practicar pesca a eging en España

Como amante de la pesca deportiva, ya sabes que nuestro país es un lugar perfecto para esta actividad, por lo que no iba a ser menos la pesca a eging. En nuestras costas y fondos marinos se encuentran una gran variedad de especies que nos sorprenderán.

En la zona del Mediterráneo, las escolleras, puertos, zonas rocosas y playas con algo de profundidad son los escenarios perfectos para el eging, en especial durante los cambios de luz del día. ¿Por qué? Muy fácil, las aguas suelen ser más claras, lo que hace que la técnica y la elección del señuelo cobren todavía más importancia si la hay.

En el Cantábrico y la costa atlántica, el eging se vuelve algo incluso más técnico debido a la mayor energía del mar, pero a cambio nos va a ofrecer buenas oportunidades para así capturar sepias y calamares en zonas de puerto o desembocaduras.

Por si acaso te lo estabas preguntando, también es posible practicar eging desde embarcación en muchas zonas de nuestra costa, respetando siempre las distancias de seguridad y la normativa local del área donde te encuentres.

La clave del éxito está en buscar zonas con estructura, profundidad cercana y movimiento de agua. Justo allí es donde van a estar los cefalópodos. 

Mejor época del año para practicar eging

Aunque el eging se puede practicar durante casi todo el año, existen momentos especialmente favorables para ello. El otoño y el invierno suelen ser las estaciones preferidas para el calamar, cuando se acercan más a la costa. La primavera, en cambio, es mejor para la sepia, sobre todo en zonas arenosas con algas o praderas marinas.

En cuanto al mejor momento del día, lo habitual es que coincida con el amanecer y el atardecer, es decir, justo cuando la actividad de los cefalópodos se incrementa porque se activan para alimentarse. Puedes probar suerte con la pesca nocturna, también es bastante efectiva, sobre todo cerca de la zona de los puertos iluminados. Las luces acaban atrayendo a los pequeños peces y, con ellos, a estos cefalópodos.

Entender a la perfección estos ciclos te puede ayudar, y mucho, a aumentar tus probabilidades de éxito sin necesidad de complicar el equipo o la técnica.

Seguridad al practicar eging desde costa o embarcación

Te lo podrás imaginar ya, pero el eging es una modalidad aparentemente tranquila, pero que no está exenta al completo de riesgos.

Si en tu caso decides pescar desde rocas o escolleras, es vital que utilices calzado antideslizante y vigiles el estado del mar en todo momento. Las olas inesperadas o el suelo húmedo pueden llegar a provocar caídas peligrosas.

Desde la embarcación, hay que tener todo el equipo ordenado, usar chaleco en todo momento si las condiciones lo requieren y evitar lances en zonas con tráfico marítimo. Además, es crucial que lleves siempre iluminación frontal si decides darle una oportunidad a la pesca al amanecer o anochecer, ya que muchos de los accidentes que acaban ocurriendo suelen ser por esta falta de visibilidad.

Pescar cómodo es muy importante, pero pescar de forma segura es imprescindible para ti.

Diferencias entre eging desde costa y eging desde embarcación

Aunque es cierto que la técnica base es la misma, hay alguna diferencia que otra que deberías conocer. Desde la costa, el eging exige bastante precisión en el lance y lectura del fondo. Se trabaja bastante en la distancia y en el control del descenso del señuelo. Mientras que desde la embarcación, se puede pescar en vertical, lo que te va a facilitar el trabajar zonas más profundas con estructuras concretas. Aquí el control del movimiento del barco será el que influya a la hora de tener un buen día de pesca o uno más regular.

La verdad es que ambas modalidades son compatibles y complementarias, y muchos de los pescadores combinan las dos en función de las condiciones y la zona.

Pesca a eging y sostenibilidad: por qué es una modalidad selectiva
Una de las grandes ventajas del eging es que se trata de un tipo de pesca bastante selectiva. Al utilizar señuelos específicos, se reducen las capturas accidentales de otro tipo de especies y, por lo tanto, se puede evitar el uso de cebos naturales.

Muchos pescadores practican captura y suelta, sobre todo si hablamos de ejemplares pequeños o que se encuentran fuera de la temporada. Respetar las tallas, los cupos y las zonas protegidas es vital para que esta modalidad siga latente y viva en el largo plazo. Para eso, la sostenibilidad empieza por cada pescador.

Por si todavía no te lo hemos dicho, esta modalidad no es solamente sostenible, también es perfecta para principiantes en pesca. Si es tu caso, anímate a probar, no se requiere de una gran inversión en equipamiento, por lo que puedes empezar y ver si encaja a la perfección con tu estilo. 

Como puedes comprobar, el eging es una técnica bastante sencilla que ofrece alternativas muy interesantes en una época del año en la que las capturas a fondo o surfcasting son más escasas.

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