Cinturones de kárate: qué son y para qué sirven
El cinturón de kárate es mucho más que un simple accesorio en nuestro uniforme. Los que practican este arte marcial son conscientes de que es toda una señal de identidad, una forma de expresar al mundo tu progreso y, sobre todo, un recordatorio constante de que este deporte es un camino de aprendizaje continuo. Desde los principiantes que atan su primer cinturón blanco con entusiasmo y esos nervios del principio, hasta quienes acaban alcanzando el prestigioso cinturón negro tras años y años de entrenamiento encima de un tatami. Cada color simboliza ese paso más hacia la evolución personal y la técnica del karateka.
Si nos centramos en las funciones esenciales que cumple el cinturón, conocido también como obi, tenemos que saber que éste representa tu grado técnico: kyu o dan. Los alumnos que se inician en el kárate comienzan en grados kyu (de menor a mayor nivel) y, una vez superados, asciende a los grados dan, es decir, los niveles superiores donde encontramos el cinturón negro. Dicho color indica el conocimiento técnico, la disciplina y la madurez que ha alcanzado esa persona dentro de este arte marcial.
Para los sensei, los cinturones permiten poder estructurar las clases por niveles, seleccionando ejercicios acordes a esa enseñanza y manteniendo un orden pedagógico muy claro.
Además, como bien decíamos hace unos segundos, son todo un símbolo de evolución personal. El cinturón es el fiel reflejo de ese crecimiento interior. El kárate no es solo una técnica, es respeto, autocontrol. constancia y humildad.
Y, por último, pero no menos importante, ayudan a mantener el karategui correctamente ajustado. Si nos fijamos en él a nivel funcional, el cinturón cumple una misión clara: sujetar la chaqueta del kimono y permitir que el karateka sea capaz de entrenar con total comodidad.






