¿Por qué es tan importante el entrenamiento de fuerza para el trail running?
Un corredor de montaña como tú necesita un plus adicional que no solo sea capacidad aeróbica. Tu musculatura debe responder ante cambios constantes de pendientes, superficies irregulares, piedras, raíces y todo tipo de apoyos a los que tus pies, piernas y caderas se van a tener que enfrentar en plena naturaleza.
El trabajo de fuerza ayuda a reforzar las estructuras que más participan, y sufren, durante la carrera, entre ellas el pie, tobillos, gemelos, cuádriceps, isquiotibiales, glúteos y core. Además de permitirte trabajar la cadena posterior y la musculatura estabilizadora, ambas con un papel fundamental cuando llegamos muchos kilómetros acumulados. El objetivo es combinar fuerza a nivel general en estas zonas con resistencia muscular y estabilidad.
Si tu musculatura está más preparada te va a venir genial para tolerar mejor la carga de entrenamiento y conseguir así mantener una técnica más estable cuando aparece la fatiga. Algo muy interesante durante las bajadas. En ellas, tu musculatura realiza una gran cantidad de trabajo excéntrico, lo que se traduce en una mayor tensión y una sensación de destrucción muscular.







